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El Equinoccio de Otoño, es una manifestación astronómica, en donde nuestro planeta recibe la energía del Sol en forma perpendicular, lo que da una predisposición  moderada de las fuerzas cósmicas y telúricas.

 En el ciclo del Otoño, las energías se calman y bajan su caudal, son momentos que invitan a la introspección. Aunque nos parezca que nuestro cuerpo y que la vida en sí siguen igual, en nuestro interior se producen una serie de cambios que nos ayudan a adaptarnos a la bajada de temperaturas y a la disminución de la luz solar.

Como habitantes de la Tierra, compartimos sus ciclos. Lo importante es hacerlo de forma consciente, porque, si no es así, corremos el riesgo de disminuir nuestra energía y perdernos la oportunidad de generar en nuestra vida abundancia, éxito y sobre todo salud.

En el otoño, nuestro cuerpo empieza a perder fuego. Sin embargo, conserva algunos de los líquidos que en nuestro deseo por contrarrestar el calor hemos ingerido. Estamos sudando un poco menos y ya no es tan sencillo que estos líquidos salgan de nuestro cuerpo de forma adecuada. Es tiempo de disminuirlos un poco, sobre todo los azucarados o salados, como refrescos y bebidas energéticas. Para equilibrar el fuego que comienza a despedirse en la naturaleza, sugiero tomar té de canela con miel, ya sea frío o caliente. Así, nuestro cuerpo se equilibrará de nuevo y estará listo para recibir el otoño, que está por llegar.

En el otoño, el viento, además de traer sabiduría a nuestra vida y llevarse lo que ya no necesitamos, nos ayuda a levantar la cosecha… Cosecha de éxito, de abundancia, de salud. Lo que sembramos, recogemos tres veces tres. Si quieres que tu salud sea buena, debes poner atención en los mensajes que te envía la naturaleza y el cuerpo cuando sienten que no están comunicándose correctamente entre ellos. El cuerpo es sabio y reconoce cuando necesita algo y cuando no. Tú eres responsable de lo que haces con tu poder interior, pero, para manifestarlo en este plano de forma favorable, requieres tomar en cuenta al cuerpo que te fue entregado para que cuides de él como el más perfecto templo.

Necesitas a tu cuerpo para recoger la más abundante cosecha que el viento del otoño traerá para ti. ¡Prepárate!

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