Así pareces, así eres


Para realizar un estudio morfopsicológico hay que examinar el rostro en su conjunto. Una nariz, por ejemplo, puede significar cosas muy distintas en función de la cara en la que esté ubicada. No existen, por lo tanto, correspondencias absolutas y los detalles de los que los expertos extraen lecturas –una arruga en la frente dice mucho– son infinitos. Pero sí hay unas normas básicas para determinar la inteligencia, el carácter y las aptitudes de una persona. Estos son los pilares de la Morfopsicología descritos en el libro “El rostro y la personalidad”, de J. Gabarre.

LAS TRES ZONAS

Morfológicamente, el rostro se divide en tres zonas y el predominio de una u otra determina cómo es el temperamento de la persona y qué tipo de inteligencia tiene: cerebral, sentimental o instintiva.

  • Cerebral
    En el conjunto de su rostro destaca el cráneo y la frente. La zona cerebral incluye también las sienes, las cejas, los superciliares (arcos óseos encima de las cejas) y los ojos. Esta parte del semblante informa sobre el pensamiento de la persona. Fisiológicamente, la zona se corresponde con la actividad cerebral. Zinedine Zidane, Benedicto XVI y Nicole Kidman son cerebrales.
  • Instintiva.
    Tienen mayor presencia la mandíbula inferior, el mentón y la boca. Se trata de individuos con una personalidad marcada por los instintos y los impulsos. En el plano fisiológico, es denominada zona digestiva. John Kennedy se ajustaba a este perfil.
  • Sentimental.
    Corresponde a rostros con mayor protagonismo de los pómulos, las mejillas y la nariz. Se trata de personas con un carácter dominado por las emociones y las necesidades afectivas. En el plano biológico, esta parte se corresponde con la zona respiratoria. Naomi Campbell y Marta Chávarri.

LA DILATACIÓN

Un rostro dilatado es aquél que se asemeja a una uva recién cortada: abombado, redondo, hinchado… Mientras que uno no dilatado se parecería más a una pasa, con la carne recogida entorno a la estructura ósea. La dilatación podría definirse como el volumen del rostro.

  • Dilatado.
    Se asemeja a un balón hinchado. Son individuos extrovertidos, dóciles, cordiales, hospitalarios y generosos. Suelen tener muchos amigos y no saben vivir sin compañía. Muy apegados a los bienes materiales, juzgan a las personas por lo que ganan. Les falta interés e idealismo, pero son felices y no entienden el pesimismo. Influenciables, pasivos y dispersos. Acusan poco el dolor y, a menudo, cuando se dan cuenta de que tienen una enfermedad, ésta es ya irreversible. Golosos, les gusta comer. Necesitan el contacto carnal y las caricias. Son tiernos y francos en el amor, aunque un poco groseros. Ríen con sonoridad, son efusivos y simpáticos. Prefieren las cosas robustas: la mujer entrada en carnes, los despachos espaciados… Presentes en muchos oficios –se adaptan pasivamente–, destacan en los negocios y son buenos comerciantes: carniceros, panaderos, tenderos, cocineros…. Ronaldo y Hillary Clinton tienen rostros dilatados.
  • Retraído
    . Contorno estrecho y facciones huesudas. Es un mecanismo de defensa ante un medio que percibe como hostil. Introvertidos, buscan la seguridad y la protección, se adaptan mal al entorno y son poco sociables. Como el caracol: solitarios, silenciosos y se mueven con cautela. Susceptibles, fáciles de herir, recelosos, rencorosos y malpensados. Buscan la calidad en todo: en el trato, alimentos, ropa… Se manifiestan autosuficientes y altivos aunque necesitan de todo el mundo. Muy subjetivos en sus juicios, no les es difícil desembocar en fanatismos. Escogen meticulosamente a sus amigos y los someten a un tiempo de confianza. Fríos y distantes con los extraños. A menudo tienen mal carácter. Nerviosos y poco hábiles en las relaciones sociales, saben autocontrolarse. Irónicos, sarcásticos, escépticos y contradictorios. Suelen vestir sobrios y de oscuro, y buscan la calidad. Por su sensibilidad, serían buenos orfebres y artesanos. Ejemplo: Woody Allen.

EL MARCO

Es el armazón óseo de la cara, y su amplitud determina las energías con las que cuenta la persona. Informa de la vitalidad del sujeto, de su potencia –sobre todo física– y de sus capacidades de realización.

  • Marco amplio
    Corresponde a una persona con muchas reservas vitales, con poder de acción y capaz de realizar trabajos pesados durante mucho tiempo. Los individuos con marco amplio tienen además rostro dilatado, como el cineasta Almodóvar.
  • Marco estrecho
    Característico de individuos con pocas energías, inactivos por lo general, con sus reservas de fuerzas al límite. Corresponde a individuos retraídos, como la actriz Paz Padilla.

LOS RECEPTORES

Son los ojos, la nariz y la boca y están estrechamente relacionados con el marco. Si el marco determinaba las reservas de energía, el tamaño de los receptores dicen cuántas está gastando el individuo.

  • Receptores pequeños
    El individuo de ojos, boca y nariz pequeños gasta pocas energías por lo que administra mejor sus reservas y dosifica sus esfuerzos para alcanzar sus metas. Suelen corresponder a personas introvertidas. El futbolista David Beckham se ajusta a este perfil.
    • Receptores grandes
      La persona de ojos, nariz y boca grandes consumen muchas energías, por lo que deberán saber administrar sus reservas. Indican además necesidad de relacionarse. Como arquetipo, Penélope Cruz.

EL TONO

Se trata de la musculosidad, de la firmeza de las facciones. El tono va ligado y es sintomático del grado de vitalidad de la persona, de si su actitud general y predisposición ante la vida es activa o pasiva.

  • Tónico
    Un rostro musculoso y sin apenas grasa, es típico de personas extrovertidas, activas, voluntariosas y de carácter comunicativo, influyente y valiente. Sus órganos sensoriales suelen estar bien definidos, como por ejemplo el lendakari Ibarretxe.
  • Átono
    Tienen la carne blanda, fofa, carente de tensión y caída, sin vitalidad e inactiva. Son gente pasiva, introvertida, ansiosa y de mentalidad más cobarde, como el gran Alfred Hitchcock.

EL MODELADO

Es el tipo de trazado que tiene el contorno del rostro e indica el grado de socialización del sujeto, si su actitud ante la vida es de intransigencia o de adaptación. Los hay de cuatro tipos:

    • Abollado.
      En el contorno destacan los huecos y las protuberancias. Su adaptación al entorno es conflictiva y sus reacciones, imprevisibles. Contradictorios emocional y anímicamente, aman y odian con pasión. Unas abolladuras muy marcadas pueden ser un signo de neurosis.

    • Ondulado.
      Contorno en forma de serpentina indica que el individuo tiene un alto grado de socialización y civilización. Indica una mezcla de dulzura y de actividad y disposición para el esfuerzo y la lucha.

  • Plano.
    Propio de individuos muy sensibles y a la defensiva. Tienen dificultades para relacionarse y se encogen ante las presiones. Tensos y rebeldes. Sus contactos suelen ser bruscos, impetuosos y algo agresivos.

  • Redondo.
    Es sinónimo de receptividad y facilidad para relacionarse. Suele corresponder a individuos sociables, dulces y benevolentes. El modelado redondo favorece para triunfar en la vida exterior y social.

fuente: http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2006/356/1153241611.html

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