Regreso a tu vida tras las vacaciones

La vuelta a la vida diaria tras unas vacaciones prolongadas como las estivales puede producir problemas de adaptación y salud (estrés, nerviosismo, escasa motivación).

Al parecer el síndrome postvacacional (SPV) es muy común. Muchas personas se resienten del cambio desde un periodo extenso de ocio y tranquilidad a otro en el que predominan las obligaciones y los problemas. El síndrome SPV es un desajuste físico y emocional que suele superarse sin problemas.

La paradoja es que pese a haber estado de vacaciones y descansado, hay síntomas de angustia, falta de energía insomnio, irritabilidad… Los expertos dan algunos consejos para superar este curioso síndrome.

Qué hacer?

Tómatelo de forma positiva

¿Es más fácil decirlo que hacerlo? ¡Con un poco de práctica verás que no es tan difícil conseguirlo! Por ejemplo: ¿Has perdido bus? Piensa que igual ha sido mejor así. El anterior iba lleno mientras que en éste has conseguido sentarte ¡y podrás ponerte a leer el libro que no tuviste tiempo de terminar en vacaciones !
Ocúpate de ti

Nadie lo hará mejor que tú. Para empezar, pon en práctica todos los buenos propósitos que te hiciste en verano. Intenta reservarte un momento para ti, al menos una vez por semana (¡para empezar!). Según lo que más te apetezca en el momento, regálate un masaje, un buen momento de lectura, vete de tiendas, al gimnasio…

Relájate

Haz tres pausas anti-estrés a lo largo del día para desconectar. Este pequeño ejercicio, fácil de practicar te ayudará a relajarte rápidamente. Siéntate cómodamente en un sillón, o en su defecto en una silla, con las manos sobre el vientre. Inspira profundamente por la nariz, mantén  la respiración durante 5 segundos y expira lentamente por la boca. Haz este ejercicio tres veces seguidas.

Reduce tu agenda

Empieza por suprimir las citas inútiles. Tenemos tendencia a cargar demasiado nuestra agenda. Quédate con lo indispensable. Verás como tienes más tiempo para ti. Si tienes hijos evita añadirles demasiadas actividades. Déjales más tiempo para ellos, para jugar y hasta para aburrirse… una agenda de ministro para un niño de 10 años no es lo ideal para su equilibrio. Una o dos actividades por semana está bien. Más de 4, ¡es demasiado!

Evita el estrés inútil el día D

Organízate para no tener que preparar nada en el último momento el día que vuelves a trabajar. Nada de ponerse a limpiar antes de salir para la oficina. ¡Prepara tus cosas con antelación para evitar las prisas de última hora!

La adaptación puede ser más o menos costosa, pero pensar en nuestra angustia personal como algo pasajero que podemos contrarrestar, nos ayudará a reubicarnos. No obstante, si creemos que vivimos una situación muy delicada y no podemos hacerle frente, no debemos dudar en pedir ayuda, empezando por nuestros allegados y acudiendo a un especialista si fuera necesario. Sufrir un poco de estrés es normal, pero si éste fuera excesivo podría desencadenar un riesgo más grave. Ante todo tranquilidad y relajación para evitar sentirnos saturados.

 

 

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